Los inicios…

Hoy podría decirse que el turismo rural no sólo está de moda, si no que ya ha ido incorporando para el gran público otras especialidades tales como; ecoturismo, turismo activo, viajes de autor… y se promociona a todos los niveles, tanto a nivel individual como a través de asociaciones de turismo, corporaciones locales, organismos autonómicos, consejerías, secretaría de estado, programas Leader y Proder…

Sin embargo, hace 30 años la cosa era bien distinta y nadie arriesgaba su tiempo y dinero para crear una empresa en el medio rural en zonas desfavorecidas, alejadas y con malas comunicaciones, sin internet y sin promoción de ningún tipo, sin nuevas tecnologías de la comunicación y casi sin aparecer en los mapas.

En el albergue de Leitariegos, 1.991
En el albergue de Leitariegos, 1.991

Como pasé mi infancia y reciente juventud en las montañas y bosques del alto Narcea, con mis amigos del Club el Milano y del GECA, realizando campañas de protección de la naturaleza y cientos de rutas de monte, era, por supuesto, un enamorado de la naturaleza del suroccidente asturiano, profundo conocedor de sus valores y, por lo tanto, con gran ilusión por darlos a conocer. Por ello, en cuanto me enteré que el Ayuntamiento de Cangas del Narcea construía un albergue en el puerto de Leitariegos (Asturias) en 1990, no dudé en animarme a utilizar estas instalaciones para dar a conocer al público en general, el paraíso inexplorado de las montañas de este sector occidental de la Cordillera Cantábrica.

Albergue de Leitariegos. 1.991
Albergue de Leitariegos. 1.991

Así, en compañía de mi amigo Fernando Fdez. Monteavaro, pusimos en marcha el Albergue de Leitariegos en el año 1.991, como primera iniciativa de turismo rural y de aventura en Cangas del Narcea. Apostamos, con apenas 20 años, por hacer de nuestra pasión por la montaña y la fauna nuestra primera profesión, que aún mantenemos!, con muy escaso apoyo ni ninguna subvención al respecto.

En el Albergue de Leitariegos, en 1991
En el Albergue de Leitariegos, en 1991

En Agosto de 1991 tuvimos nuestros primeros clientes; un grupo de catalanes que disfrutaron durante 4 días de las montañas de Leitariegos y se dejaron guiar por nosotros, que, a pesar de nuestra juventud e inexperiencia profesional, éramos profundos conocedores de las rutas de montaña por estos lares. Las huellas del lobo, las distintas especies de tritones en la laguna de Arbas, las aves rapaces sobrevolando el Cueto de Arbas y la flora alpina era un secreto desvelado para nuestros primeros acompañantes en este proyecto tan ilusionante.

En Septiembre del 91 convocamos y organizamos un cursillo de fotografía de la naturaleza en este albergue. Entre tanto, íbamos haciendo cursos de educación ambiental, autoempleo y turismo rural con el gran Celso Peyroux.

Al poco tiempo, la escuela taller de Cangas del Narcea comenzó las obras de reparación de la antigua escuela de Vega de Hórreo. Durante el tiempo de duración de esas obras preparé un potente proyecto de gestión turística y ambiental que, tras su presentación, sirvió para la concesión de la explotación de dicho albergue rural, creando la empresa Ecotur -Turismo Ecológico- el 27 de enero de 1995, al objeto de dedicarme de lleno al ecoturismo a pesar de mi juventud y escasa experiencia, palabra hoy ya familiar en este tipo de turismo en el medio rural-natural.

Y, todo ello, hay que decirlo, sin apoyo de ningún tipo, ni de subvenciones de programas que aún no existían como el Proder o Leader, sin promoción o divulgación de la zona por parte de las administraciones y sin nuevas tecnologías, sólo con una gran ilusión y confianza en el buen resultado de este tipo de proyectos, pues nos desenvolvemos en un auténtico paraíso natural donde conviven, en una misma montaña, lobos, osos y urogallos. Y, tras haber viajado por otros espacios naturales españoles, confiábamos en las potencialidades de estas montañas ignotas del sector occidental de la Cordillera Cantábrica. Si cientos de ecoturistas iban a visitar las Tablas de Daimiel, las Lagunas de Villafáfila y Doñana, que no dejan de ser auténticas islas de naturaleza rodeadas de campos de cultivo, autopistas o zonas desertizadas, no dudaba que las montañas del oso, lobo y urogallo atraería con fuerza a muchas personas interesadas en conocer sus hábitats.

El paso del tiempo, del año 91 al 2017 confirma el éxito del proyecto ecoturístico y la razón de aquella confianza en los valores y posibilidades de esta comarca.

El Albergue Vega de Hórreo dio sus primeros pasos como alojamiento de turismo rural y centro dinamizador de actividades medioambientales en enero de 1995. En ese mismo año, organizamos ya un Campo de Trabajo para la limpieza y desbroce del pueblo y de la zona de los molinos de agua, con una veintena de chicos-as venidos de diversas partes del mundo (Europa y Estados Unidos).

20 jóvenes venidos de diversos lugares muy distantes entre si estuvieron 20 días en agosto 1995 trabajando en la mejora del pueblo de Vega de Hórreo y su entorno, además de conocer nuestra flora y fauna en numerosas salidas de montaña.

Momentos de la limpieza del pueblo en el Campo de Trabajo Vega de Hórreo de agosto 1995

Trabajos de limpieza de los molinos de agua. El antes y el después.

En 1996 comenzamos a organizar y ofertar desde el Albergue Vega de Hórreo actividades de turismo activo en la naturaleza, con la primera empresa de Turismo Activo del suroccidente de Asturias “Narceaventura” que posteriormente se transformaría en Natur. Actividades de descenso del río Narcea, donde nadie antes había puesto en marcha iniciativas de este tipo. Actividades de conocimiento de la flora y fauna, de la biología del lobo y el oso, con multitud de rutas guiadas por cumbres y bosques de Cangas del Narcea y Degaña. Recordaré siempre cuando en una de las muchas reuniones con los alcaldes para potenciar el turismo local solicité la creación de un buen mapa de la comarca (por entonces no existía tal) las palabras que me dijo: “quien crea una empresa tiene que arriesgar su dinero”.

Desde aquellos años de 1996 comenzamos también a organizar todos los años jornadas medioambientales en el Albergue, como es el caso de la ornitología, con esta actividad tan llamativa del anillamiento de aves en el río del Coto, con el inolvidable Jaime García Córdoba. Mirlos acuáticos, lavanderas, martines pescadores, eran recogidos en las redes del experto ornitólogo ante la atenta mirada de los aficionados que participaron en estas jornadas. Charlas en el albergue, tardes de observación con prismáticos, de oir e identificar los cantos de las aves en pleno campo y, por supuesto, de compartir la afición por el conocimiento y conservación de la naturaleza. El Albergue Vega de Hórreo se estaba convirtiendo en una auténtica “escuela de naturalistas” en la que muchos chicos-as iban a ir repitiendo año tras año hasta su edad adulta.

Campamentos de verano sobre la fauna cantábrica, ornitología y el oso pardo ya comenzaron allá por 1997 y se mantienen hasta hoy día. En las fotos; anillando lavanderas cascadeñas y mirlo acuático, haciendo cajas-nido y a punto de liberar un bonito martín pescador en el río del Coto, al lado del Albergue.

Talleres de Cajas-nido y aves insectívoras en el Albergue Vega de Hórreo

Primeros campamentos de verano en el Albergue Vega de Hórreo, a finales de la década de los 90.

Observando fauna y practicando el “digiscoping” durante las primeras actividades medioambientales organizadas desde el Albergue Vega de Hórreo. A ello, iríamos sumando cursillos y jornadas de fin de semana y en los puentes a lo largo de todo el año. Más de 6.000 personas pasarían por el Albergue en 15 años.

Atardeceres en la montaña intentando la observación del lobo.

Primeros campamentos para mayores en el Albergue Vega de Hórreo. Es de agradecer que la mayoría de estos animosos participantes aún continúan año tras año viniendo a las actividades que organizamos, convirtiéndose ya en nuestros amigos y en muy buenos conocedores de la naturaleza canguesa.

Enseguida y dada nuestra vinculación al Fapas desde la década de los 80, comenzamos a organizar en Vega de Hórreo los campamentos de verano sobre el oso pardo. A principios de la década de 2000 ya estaban consolidados; Rutas sobre el oso, acampadas y vivac en la montaña, avistamiento de fauna, seguimiento de rastros… hoy en día ya son un clásico y enseguida se completan las plazas, pues son muchos los niños-as que repiten año tras año convirtiéndose en una auténtica escuela de jóvenes naturalistas.

Vega de Hórreo, aún con la antigua carretera en 1997

A todo ello, hay que sumar la labor de promoción y divulgación de la comarca, de Muniellos, del parque natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias en todos los medios de comunicación desde aquellos años 90. Apariciones en muchos programas de televisión y radio, prensa y acompañando a periodistas durante estas décadas, tanto españoles como, últimamente, extranjeros.